Obligatorio

Había que cruzar el campito para llegar a la avenida, y de ahí patearse 10 cuadras hasta la rotonda. Total la gente viene siendo algo así como nada. Y Paraguay o Corrientes queda tan lejos del centro que termina desapareciendo. Por eso a los hijos de los pobres no le crecen los sueños. Se le van muriendo de andar haciendo la cola en el hospital, mientras piden que por favor les den algo para seguir sirviendo.

Con su tema

Los hay locos, loquísimos. Gente que ni los barrotes de la negación sostiene. Energías apenas coaguladas que no entran en razón, por no encerrarse. Y entre todos ellos andaba el loco de las hojas. Que se pintaba de negro, entero, el cuerpo y sólo comía las hojas de los árboles. Y eran muchos los que se cambiaban de vereda y le andaban esquivando la mirada. No vaya a ser cosa que algo de aquel se le pegara y un día, mirando el programa de Tinelli, se den cuenta de que para ser no hace falta nada.

Saldo.

Tenía como metido un motor de torino en el pecho. Las llantas apenas si le tocaban el suelo. 3 lanchas lo corrían y vos no vas a creer, pero justo cruzando la placita lo salió a garronear el ovejero del tumba. Y se ve que no era el día del negro. Apenas si lo tocó, pero fue como si le movieran el suelo. Así como venía fue a reventarse los dientes contra un rastrojero. Después llegaron los gatos, meta sirena y secuencia. Lo cargaron nocau, la cabeza contra el piso del patrullero.

Apareció 3 años después el negro. Y lo primero que hizo fue volver hasta lo del tumba, y meterle 3 tiros al ovejero.

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